
A lo largo de casi dos décadas de labor ininterrumpida, la Estancia Infantil de la Universidad Tecnológica de Ciudad Juárez (UTCJ) se ha consolidado como un pilar fundamental de soporte social para la comunidad universitaria, al ofrecer un entorno seguro de cuidado y desarrollo para hijas e hijos de estudiantes, docentes y personal administrativo mientras cumplen con sus jornadas académicas y laborales.
Olga Ibarra Hernández, con más de 15 años al frente de la Estancia, expresó que la permanencia y el éxito del proyecto radican principalmente en la certidumbre que se transmite a las madres y padres de familia.
En ese sentido, la titular enfatizó el orgullo del equipo de trabajo al saber que las familias desempeñan sus actividades diarias con plena tranquilidad, reconociendo al recinto como un verdadero segundo hogar para las y los menores.
Desde su fundación, el objetivo primordial de esta unidad ha sido combatir la deserción escolar y facilitar la superación profesional de madres y padres jóvenes.
Para responder a las exigencias de la matrícula y la plantilla laboral, el espacio opera en un esquema extendido de 6:30 a 22:00 horas, lo que permite brindar atención oportuna tanto en los turnos matutinos como en los vespertinos y nocturnos.
La oferta del centro trasciende el cuidado básico, ofreciendo una formación integral que abarca acompañamiento pedagógico, planes formativos estructurados, asistencia en labores escolares y conectividad a internet para proyectos académicos.
Asimismo, se garantiza la alimentación de las y los infantes mediante dos raciones diarias, adaptadas según el horario de permanencia, y se facilita un servicio de traslado asistido hacia los planteles de preescolar y primaria ubicados en las inmediaciones de la universidad.
Actualmente, el recinto brinda atención regular a una población de aproximadamente 80 niñas y niños. Si bien la prioridad de ingreso se otorga a la comunidad universitaria, el beneficio se extiende a familias de la zona conforme a la disponibilidad de cupo.
Los requisitos de admisión contemplan un rango de edad de entre 4 y 12 años, inscripción activa en educación básica e integración de expediente documental oficial.
A 17 años de su apertura, el personal ha sido testigo del paso de múltiples generaciones, destacando la satisfacción de ver regresar a antiguos usuarios convertidos hoy en estudiantes universitarios.