Pese a la actual contingencia causada por el COVID-19, Servicios Educativos del Estado de Chihuahua (Seech), continúa la atención educativa a niñas y niños de familias jornaleras agrícolas migrantes en el estado.

En el caso del subsistema federal, el ciclo escolar para este grupo concluye a finales de noviembre, ya que en la actual temporada de verano es cuando se llevan a cabo las principales actividades de cosecha y recolección de productos agrícolas.

Con lo anterior se da el arribo de miles de familias indígenas jornaleras, provenientes sobre todo del centro y sur del país, así como de la propia región de la sierra del estado.

Para ello, las y los maestros responsables de la atención educativa a niños, niñas y jóvenes integrantes de dichas familias, han recurrido a métodos de acercamiento virtual y presencial con sus estudiantes.

Entre estas estrategias, están por ejemplo las llamadas telefónicas, mensajes por Whatsapp y en ocasiones, acuden hasta los domicilios temporales de sus alumnos y alumnas, ubicados en las regiones agrícolas del estado, guardando siempre la sana distancia que dictan las autoridades de salud y con las medidas de protección indicadas.

Las maestras y maestros de esta modalidad educativa han recurrido a la vez a su creatividad, aplicando estrategias de enseñanza, adaptadas a la situación mediante el diseño de materiales personalizados o dibujos a mano, para entregar a cada uno de sus alumnos.

De la misma forma están presentes cuando se realizan campañas de salud dirigidas a las familias migrantes de sus estudiantes, fungiendo incluso hasta como traductores.

La contingencia causada por el COVID-19, obligó a la suspensión de actividades escolares en 33 escuelas y centros de trabajo, a donde acuden menores de familias migrantes para cursar sus estudios de preescolar, primaria y secundaria.

Estos planteles se ubican en 18 municipios del estado, distribuidos en las regiones agrícolas de Delicias, Cuauhtémoc y Nuevo Casas Grandes.

En cada centro de trabajo se proporciona gratuitamente a niños, niñas y jóvenes, sus libros y materiales escolares para la realización de sus actividades escolares, además del apoyo que reciben de otras instancias oficiales para que cuenten con hospedaje y alimentación en centros de familias migrantes o albergues establecidos dentro de las mismas regiones mencionadas.